Flujo de Trabajo
Tengo un flujo de trabajo por dos motivos: los resultados salen mejor y no se me olvida ningún paso. Y voy más rápido.
Mi flujo fine art, en orden:
1. Revelado: el revelador RAW si es RAW, Mejorar foto si es JPG. 2. Ajustes tonales con Contraste de tono, que es donde mejor me funciona, y siempre bajando los valores que trae por defecto, que son muy bruscos. Esta primera pasada va a toda la foto. 3. Segunda pasada de Contraste de tono, más fuerte, pero aplicada con máscara solo en el primer plano, y al 25 por ciento con el pincel. 4. Dodge and burn con Selectivo, poniendo puntos de control donde quiero más luz. 5. Y después los toques finales.
Un truco que ahorra mucho: guarda todo este flujo como un diseño. Lo aplicas de un clic y luego vas entrando en cada paso a ajustarlo, en vez de crear las herramientas una a una.
Otro de los capítulos en los que vamos a aprender mucho y de manera totalmente práctica. Vamos a procesar una fotografía en Snapseed siguiendo mi flujo habitual de trabajo. Lo mejor es que vamos a razonar por qué hago cada cosa y os aconsejo que guardéis vuestro propio flujo de trabajo como un diseño para poder aplicarlo en posteriores fotografías.
El reto de este capítulo
Convierte tu flujo en un botón.
- Coge una foto y revélala siguiendo mis cinco pasos, en orden, sin saltarte ninguno.
- Cuando termines, guarda la pila como diseño y llámalo «Mi flujo».
- Abre otra foto distinta, aplica el diseño y ve a Ver ediciones.
- Entra en cada paso, uno por uno, ajustándolo a esta foto.
Lo que quiero que notes: que revelar la segunda foto te ha costado la mitad de tiempo, y no porque el diseño acertara, sino porque ya no tenías que decidir qué hacer a continuación. Un flujo de trabajo no es una receta de valores, es un orden. Los valores cambian en cada foto; el orden no.