Después de Seljalandsfoss, que es de los sitios más visitados de Islandia, cambiamos de tercio y conducimos unos cuantos cientos de kilómetros al este, hasta Hengifoss. Es igual de fotogénica y muchísimo menos fotografiada, y el motivo es sencillo: llegar cuesta.
La caminata de treinta o cuarenta minutos ya vale el viaje, cruzando otra de mis cascadas favoritas y unas formaciones columnares basálticas que solo se aprecian bien desde el dron. Y el final es abrumador: alta montaña, crudeza volcánica y la cascada rodeada de un circo de roca negra con los estratos rojos que la caracterizan.
Verás la captura, cómo ordeno 174 fotos del mismo sitio usando colores para las panorámicas y estrellas para las filas, y un procesado con inteligencia artificial en el que estiro la cascada y relleno esquinas. Lo cuento mientras lo hago, porque inventar está bien mientras lo digas.
Qué vas a aprender
Una caminata, 174 fotos del mismo sitio y un procesado con inteligencia artificial.
La localización
Cómo llegar desde Egilsstaðir, la subida a pie y Litlanesfoss, con sus columnas basálticas, a mitad de camino.
La captura
Una panorámica de tres filas con la de arriba subexpuesta un paso, y una toma cerrada para darle tamaño a la cascada.
El orden
Filtrar, colección rápida, estrellas por fila y colores por panorámica, para aislar cada una en un segundo.
El procesado
Estirar la cascada, decirle al relleno según el contenido de dónde coger el material y usar el relleno generativo sabiendo qué inventa.
Al terminar sabrás ordenar una sesión enorme y dirigir las herramientas de relleno de Photoshop: que dejen de ser una lotería, y tener claro dónde está la línea entre retocar e inventar.
